Durante su discurso ante la Asamblea General, Donald Trump acusó a Naciones Unidas de ser ineficaz en sus funciones de pacificación y cuestionó su utilidad real en el escenario internacional.
Tras elogiar sus propios logros, el expresidente Donald Trump dirigió críticas directas a la ONU, calificándola como una organización con “enorme potencial” pero incapaz de cumplir con sus responsabilidades. Según afirmó, el organismo no contribuyó a sus esfuerzos por poner fin a diversos conflictos internacionales.
Trump ironizó sobre el rol de la ONU en la diplomacia global, señalando que su accionar se limita a emitir “cartas enérgicas” sin consecuencias reales. Afirmó que “las palabras vacías no ponen fin a las guerras”, en alusión al escaso impacto que, a su juicio, tienen las resoluciones del organismo.
Estas declaraciones refuerzan la postura escéptica de Trump frente al multilateralismo, en línea con su histórica retórica nacionalista. La crítica a la ONU plantea interrogantes sobre el futuro del compromiso de EE. UU. con las instituciones internacionales.
