La imposición de aranceles por parte de Donald Trump a productos provenientes de México, Canadá y China ha generado preocupación en la comunidad internacional por un posible recrudecimiento de las tensiones comerciales. Las medidas, orientadas a proteger la industria estadounidense, desataron reacciones inmediatas de los gobiernos afectados y advertencias sobre represalias económicas.
Los mercados globales reaccionaron con caídas significativas tras conocerse las nuevas tarifas, reflejando la incertidumbre en torno al comercio internacional y a la estabilidad de las cadenas de suministro. Analistas financieros advierten que la decisión podría impactar en sectores clave como la automotriz, la tecnológica y la agrícola.
Las tensiones comerciales impulsadas por Washington amenazan con reconfigurar alianzas económicas y dificultar los flujos de inversión. Varios países han manifestado su disposición a acudir a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para cuestionar la legalidad de las medidas.
