Santo Domingo.– El arroz producido en Estados Unidos llega al mercado internacional respaldado por programas federales que compensan pérdidas, caídas de precios y dificultades de comercialización, una ventaja que preocupa al sector arrocero dominicano ante la apertura comercial.
Entre los mecanismos citados figura una ayuda equivalente a US$328 por hectárea, además de seguros y otras protecciones presupuestarias. Productores locales advierten que competir con un producto subsidiado puede afectar la rentabilidad de miles de agricultores y empleos vinculados a la cadena del cereal.
El tema gana relevancia por la reducción de aranceles prevista en el DR-CAFTA. El reto para las autoridades será proteger la seguridad alimentaria y mejorar la productividad nacional sin trasladar costos excesivos al consumidor.
