CONSUELO, San Pedro de Macorís. Han pasado meses desde el colapso del tanque regulador del acueducto de Consuelo, un hecho que dejó viviendas destruidas, personas heridas y cambió la rutina de todo un municipio. Sin embargo, para cientos de familias del sector INVI, la tragedia no terminó aquel día: continúa cada mañana cuando abren la llave y no sale una gota de agua.
Los residentes denuncian que la escasez de agua se ha convertido en una carga económica insostenible. Afirman que dependen de camiones cisterna, cuyos precios aumentan constantemente, obligando a muchas familias a destinar una parte importante de sus ingresos para acceder a un servicio que debería estar garantizado.
Pero la falta de agua no es el único problema. Quienes viven en el barrio INVI aseguran sentirse abandonados por las autoridades municipales. Calles deterioradas, falta de mantenimiento y escasa inversión forman parte de las principales quejas de una comunidad trabajadora, donde han surgido pequeños negocios y emprendimientos que impulsan la economía local.
Los comunitarios también expresan su inconformidad con la gestión del alcalde Juan Padilla. Señalan que el ejecutivo municipal visita el sector con frecuencia, pero aseguran que esas visitas no se han traducido en soluciones concretas para las necesidades más urgentes del barrio.
Mientras tanto, INAPA informó meses atrás que trabaja en el proceso para construir un nuevo depósito regulador para Consuelo, calificándolo como una de las obras más urgentes de la provincia. No obstante, los residentes sostienen que la solución definitiva sigue sin llegar y que necesitan respuestas claras sobre los plazos y las acciones que se ejecutan para restablecer el servicio de agua potable.
En el barrio INVI no piden privilegios. Piden agua, calles dignas y que las autoridades escuchen una comunidad que asegura sentirse olvidada.
