Santo Domingo.– El Poder Ejecutivo depositó ante el Congreso Nacional un proyecto de ley que busca transformar de manera integral el entorno del Estadio Quisqueya Juan Marichal, en el Ensanche La Fe, mediante la construcción de un nuevo estadio de béisbol con estándares de Grandes Ligas y el desarrollo de un amplio complejo inmobiliario y urbanístico.
La iniciativa contempla la creación de la Corporación Inmobiliaria para la Transformación del Ensanche La Fe (Citelf), una sociedad de capital mixto en la que participarían el Estado dominicano y capital privado. Esta entidad tendría bajo su responsabilidad el desarrollo, construcción y operación del nuevo complejo.
Una de las principales interrogantes que genera el proyecto es precisamente qué ocurrirá con el actual Estadio Quisqueya Juan Marichal.
De acuerdo con la propuesta, el Quisqueya continuará funcionando mientras se construye el nuevo estadio, con el objetivo de que el torneo de béisbol profesional dominicano no sea interrumpido. El socio privado que resulte seleccionado deberá garantizar esa continuidad durante todo el proceso de construcción.
El proyecto plantea que la nueva instalación sea levantada dentro del mismo perímetro del Ensanche La Fe y tenga capacidad aproximada para 20,000 a 21,000 espectadores, además de tecnología e infraestructura que permitan eventualmente celebrar en República Dominicana partidos oficiales de Major League Baseball (MLB).
La transformación, sin embargo, va mucho más allá del béisbol.
Los estudios abarcan aproximadamente 122,394 metros cuadrados de terrenos estatales. De ellos, alrededor de 41,818 metros cuadrados corresponden al actual Estadio Quisqueya y más de 80,500 metros cuadrados pertenecen a Bandex. El polígono también comprende áreas ocupadas por el Coliseo Carlos “Teo” Cruz y terrenos vinculados a instituciones públicas.
El plan maestro podría incorporar hoteles, viviendas, plazas comerciales, estacionamientos, áreas verdes, espacios públicos, servicios y otros desarrollos inmobiliarios, concebidos también como fuentes de ingresos para hacer sostenible económicamente el proyecto.
El Estado podrá aportar terrenos a Citelf y recibir a cambio acciones equivalentes al valor de esos inmuebles, mientras el socio estratégico privado deberá aportar los recursos necesarios para ejecutar la obra. La selección del inversionista deberá realizarse mediante un procedimiento competitivo que evalúe capacidad financiera, técnica y modelo de negocio.
Pese al esquema público-privado, el proyecto establece una condición relevante: el nuevo estadio y el Coliseo Carlos “Teo” Cruz permanecerán como propiedad del Estado dominicano y no podrán ser vendidos, transferidos o utilizados como garantía inmobiliaria. El Coliseo también deberá ser remodelado como parte del desarrollo.
Las estimaciones preliminares manejadas por la comisión creada para estudiar el proyecto han situado la inversión entre US$250 millones y más de US$300 millones, aunque todavía no existe un monto definitivo porque el diseño final no ha sido seleccionado.
El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, indicó que la construcción del estadio podría tomar entre tres y cuatro años, mientras que la transformación completa del área tendría un horizonte considerablemente mayor, de entre 10 y 20 años.
La propuesta deberá ahora ser conocida y aprobada por el Congreso Nacional antes de que pueda constituirse Citelf y avanzar el proceso de selección del socio privado.
El proyecto abre así una discusión que va mucho más allá de levantar un nuevo parque de pelota: qué ocurrirá con uno de los espacios deportivos más emblemáticos del país, cómo se utilizarán terrenos públicos de alto valor y qué impacto tendrá la transformación inmobiliaria sobre el Ensanche La Fe y los sectores circundantes.
